Algunas
Críticas.

La obra de Juan Alió es un conjunto de arte contemporáneo muy conjuntado, pero de diferentes estilos o ecléctica, llena de colorido y de imaginación. Presenta obras abstractas minimalistas, que él llama con uso de la geometría esquematizada colorista, que es la tendencia a reducir el mundo a lo esencial y a lo práctico. Sus pinturas reflejan la personalidad ascética de este pintor que reduce sus necesidades artístico-plásticas a proyectos creativos.

 

El arte abstracto es un lenguaje autónomo y no común, por ello algunas personas opinan que el abstracto son obras profanas, no comprensibles, simplemente porque no las entienden o siguen resistiéndose a la recuperación de la experiencia onírica, es decir, no pueden ver otro mundo sino el de las imágenes figurativas. Pero hay otros mundos invisibles que están aquí, con nosotros, como podemos ver en la obra de Juan Alió, donde las figuras y los objetos cambian desde sus formas comprensibles hasta sus formas posibles, como puede ser el caso del cuadro «Siluetas» (una mujer de perfil) que nos recuerda a una forma picassiana, que no es más que el paso intermedio entre la figuración y el abstracto minimalista.

Sus espacios difusos son geometría, muy frecuente en el arte minimalista, llamado también de «estructuras primarias» o «arte ABC», un arte primario y materialista, porque elimina toda ilusión de figuración visible, algo así como la contrapartida escultórica de la abstracción «pospictórica». Los representantes más conspicuos del minimalismo son Donald Judd, Sol Le Witt, Robert Morris, Don Flavin…, quienes usaron formas geométricas muy simples, ejecutadas con visión del mundo industrial que les rodeaba. No hay significados ni simbolismos subyacentes, sino esquemas de proyectos fantásticos.

Para concluir, creo que Juan Alió con su obra última busca un verso y un espacio propio en la pintura, y, sin duda, el camino que busca es el correcto en el arte contemporáneo.

Ramón Fernández Palmeral. (Escritor y artista plástico).

En las SERIES de Juan Alió, el autor se pasea por laberintos geométricos o redondos, donde se encuentra con damas picassianas que le hacen guiños entreverados, y que juegan a esconderse en la abstracción de sus espacios difuso,s mirando a unos cielos que definen las estaciones por las que pasamos en el tiempo. Y mientras pasea por sus lugares imaginativos va dejando un rastro de color vibrante y puro que a veces grita con la fuerza del fauvismo, empastado con óleo generoso en las abstracciones más puras y de forma liviana en las siluetas.

Alió encuentra el placer del arte, no tanto en la llegada sino en el camino. Hará bien en seguir transitando por la experimentación imaginativa. Nosotros, que estáticos lo vemos pasar, también disfrutaremos de los jalones que de sus obras vaya dejando por el camino, porque son auténticas obras de arte salidas de la mano y de la mente “nada difusa” de un inconformista.

La pintura de Juan Alió es una amalgama de experimentaciones, constructivas en sus inicios académicos y ahora inmersa en laberintos geométricos y redondos en los que salen al paso siluetas de colores rayanos en lo fauve; espacios difusos de manchas abstractas ricamente empastadas por espatulazas llenas de gracia; cielos más o menos ocultos tras el realismo de una ventana enrejada, por la que el ser humano mira a un mundo imaginado, utilizando un caleidoscopio de formas y colores casi infinitos, del que surgen abstracciones líricas y geométricas enraizadas en el origen más histórico de la abstracción pura.

De todo esto hay en la pintura de Juan Alió, surgida de una mente dual que bascula entre lo poético e imaginativo y el rigor matemático que conforman su rica personalidad artística y vital.

Carlos de Villaelena (crítico de arte)