Quien
Soy.

Mis comienzos como pintor no los recuerdo porque es posible que ni siquiera tuviera entonces el llamado “uso de razón”. Me remonto al trabajo de mezclar colores sin una realidad manifiesta. Pintar y reproducir formas, curvas insidiosas y exuberantes con una técnica sencilla, infantil, completamente intuitiva. Ese fue mi comienzo y, tal vez, el camino que siempre he ido recorriendo. Desde el simple gouache inicial hasta las

formas más complejas del óleo, pasando por la acuarela o el pastel. A partir de un determinado momento comprendí que todas las obras iniciales carecían de un determinado guion, pero sí un sentido que no había podido expresar plásticamente me

inundaba intrínsecamente. De estas pinturas iniciales me queda la impronta de la ingenuidad, de la expresión brusca y objetiva; sentimiento expresado sin filtros, de la propia inmadurez adolescente, ausente de razón, pero cargada de espontaneidad creadora.

Fue a partir de mi primera exposición en 1996 cuando comencé un camino nuevo, camino o caminos diferentes que me conducían a una nueva expresión plástica. De esta manera, comencé un viaje que me ha llevado por distintos lugares y me ha hecho conocer las introspecciones más íntimas y reveladoras.

Lo que intentaba entonces era crear obras que estuvieran relacionadas entre sí, que tuvieran un denominador común y que representaran una determinada evolución en sí mismas, naciendo las denominadas SERIES, con la intención era que cada una tuviera una evolución propia e independiente de las demás, aunque relacionadas entre sí, desarrollando una idea, un concepto, una determinada expresión y que comenzará con la primera obra y no terminara con la última, sino que esta marcara el inicio de una nueva serie.

Mi objetivo sigue siendo “hacer sentir” pero en el camino que comienzo se trata de hacer sentir con fuerza extrema. Es necesario romper moldes y huir de lo que consideramos “sentimientos correctos”. Busco el sentir completo. Trasmitir al

espectador una llamarada de sentimiento bruto que provoque una reacción, espero que positiva, pero sin rechazar la propia reacción negativa. Ese es mi nuevo camino, romper moldes y pasar ciertas fronteras establecidas de forma arbitraria por

determinadas mentes privilegiadas para ellos mismos.